
"Un reloj de arena. Es curioso. Ahora me viene a la memoria que en casa de mis padres también había uno de esos...
El conducto a través del cual cae la arena es tan estrecho, que aparentemente, el nivel del vaso superior permanece igual, no cambia.
Sólo un buen rato después se da uno cuenta de que la arena ha ido cayendo grano a grano, inexorablemente hasta colmar el vaso inferior.
Entonces ya nadie importa. Se ha cumplido el tiempo. Y no queda un minuto para pensar"
Muerte en Venecia
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