"Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón"
W. Shakespeare

Mostrando entradas con la etiqueta insomnio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta insomnio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de junio de 2010

"El retrato de Dorian Grey" Oscar Wilde

Ya hacía bastante tiempo que no tenía entre mis manos una obra literaria que no fuese una pieza teatral, y ayer, a causa del insomnio, me decidí a comenzar una lectura. Hace unos meses, en Madrid, en los puestos de libros que hay al lado del parque del retiro (hay de todo, tanto de segunda mano como novedades, grandes ofertas, clásicos...) cotilleando por la sección de libros de segunda mano y sin buscar nada en particular, terminé comprandome "El retrato de Dorian Grey" ¿Por qué? ¿Por qué este y no cualquier otro de la típica edición en serie con grandes clásicos a la que pertenece? Pues porque recordé que en la película "Paris Je T'aime" hay un corto ambientado en el cementerio de Père-Lachaise en el que la protagonista quiere visitar la tumba de su querido Oscar Wilde y darle un beso, como es tradición.



Y como tengo la espinita de visitar ese cementerio ( en las dos ocasiones en las que he estado en París no he podido ir) en el que están enterrados tan ilustres personajes como Sarah Bernhardt, Édith Piaf, Félix Nadar, Eugène Delacroix o George Meliès y, al igual que la protagonista del corto, dejar sellados unos labios rojo intenso en la tumba del famosoWilde, voy a buscar una "excusa" para hacerlo. Y que mejor excusa que conocer y admirar su obra.
Así pues, me sumergí entre las páginas de su libro, y aunque por el momento sólo llevo unas 70 páginas ya he leído grandes frases/reflexiones que, desde mi punto de vista, son dignas de mención:

"-¡Oh! No podría explicarselo. Cuando quiero a alguien muchísimo, no digo nunca su nombre a nadie. Es como renunciar a una parte de él. He aprendido a amar el secreto. Parece ser la única cosa que puede hacernos la vida moderna, misteriosa o maravillosa. La cosa más vulgar nos parece deliciosa si alguien nos la oculta. Cuando salgo de esta ciudad no digo a nadie adónde voy. Si lo hiciera, perdería todo mi placer. Es unas costumbre tonta, lo confieso;pero en cierto modo parece aportar romanticismo a la vida de uno ¿Me figuro que debe usted creerme loco rematado?" Basilio a lord Henry

"-Adoro los placeres sencillos -dijo lord Henry-. Son el último refugio de lo complejo. Pero no me agradan las escenas fuera de las tablas. ¡Qué absurdos camaradas son ustedes dos! Me pregunto quién definió al hombre como un animal racional. Es la más prematura de las definiciones. El hombre es una multitud de cosas, pero no es racional. Me encanta, al fin y al cabo que no lo sea, aunque deseo que no riñan ustedes por ese retrato. Hubiese usted hecho mucho mejor en dármelo, Basilio. A ese ingenuo joven no le hace falta en realidad, y a mi, sí, de verdad." Lord Henry

"(...) La he visto en todas las épocas y con todos los trajes. Las mujeres vulgares no excitan nunca nuestra imaginación. Están limitadas a su siglo. Ningún hechizo puede transfigurarlas nunca. Conócese su mente como se conocen sus sombreros. Las puede uno encontrar suempre. No existe misterio en ellas. Guían su coche en el parque por la mañana y charlan en los tes por la tarde. Tienen sus sonrisas estereotipadas y sus modales de moda. Son completamente transparentes. ¡Pero una actriz! ¡Qué diferente es una actriz, Harry! ¿Por qué no me había usted dicho que el único ser digno de amor es una actriz?" Dorian Grey a lord Henry sobre Sibila Vane

"-¡Qué malo es usted! Ella es todas las grandes heroínas del mundo en una. Es más que una individualidad. Se ríe usted, pero ya le he dicho que era genial. La amo y necesito que ella me ame. ¡Usted, que conoce los secretos de la vida, dígame ahora qué hechizo he de emplear para que Sibila Vane me ame! Quiero dar celos a Romeo. Quiero que todos los amantes difuntos del mundo nos oigan reír y se sientan entristecidos. Quiero que una ráfaga de nuestra pasión remueva sus cenizas conscientemente y renueve sus penas. ¡Dios mio, Harry, cómo la adoro!" Dorian Grey a lord Henry sobre Sibila Vane

martes, 18 de mayo de 2010

El séptimo arte: "El Mago de Oz"

Poco a poco se me van ocurriendo más temáticas que puedo añadir al blog. Realmente aún no he cogido el hábito de postear todos los días (y supongo que, por lo menos, hasta que pasen los exámenes, será inútil intentarlo) pero aquí estoy de vuelta.

Bien, el nuevo tema que añadiré al blog será "El séptimo arte". Al fin y al cabo, estoy estudiando Comunicación Audiovisual y ya os he hablado de teatro, he hecho una entrada sobre fotografía...así que qué menos que dedicarle también al cine su rinconcito particular en este blog.
Desde mi humilde punto de vista criticaré/alabaré/comentaré/os informaré sobre películas que haya visto reciente y no tan recientemente, al igual que haré referencia a grandes clásicos como es el caso de la película con la que comienzo esta nueva "seccion", por llamarlo de algún modo.

"El mago de Oz"


Dirección: Victor Fleming País: EEUU Año:1939 Género:Musical Duración:101 minutos

Junto con Mary Poppins y los clásicos Disney "El mago de Oz" es, sin suda, la película de mi infancia y aún a día de hoy una de mis películas favoritas.
Judy Garland interpreta a Dorothy, una huérfana que vive en Kansas con sus tíos y que es arrastrada por un tornado hasta un mundo de fantasía habitado por munchkins, hadas,magos, brujas.... Allí comenzará un viaje hacia la tierra de Oz con el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león.

A pesar de que el maquillaje de la bruja del Este (que estuvo a punto de envenenar a la actriz) está al alcance de cualquiera que vaya hasta una tienda de disfraces, de que los efectos especiales resulten a día de hoy anticuados o de que te de la impresión de que si los actores dan un paso se estamparán contra el decorado, cada vez que veo"El mago de oz" me siento como si tuviera 5 años. A mi modo de ver, todos esos "defectos" (totalmente comprensibles ya que estamos hablando del año 39) es lo que la hacen tan especial, tan entrañable.



Las buenas películas no se agotan, las ves una y otra vez y siguen haciéndote soñar como si nunca las hubieras visto antes. A mi me pasa esto con "El mago de Oz". Me siento como cuando era pequeña y cantaba "Somewhere over the rainbow" en el salón de mi casa con el vestido de cuadros blancos y azules que me había hecho mi abuela. Sigo queriendo ser Judy Garland y dirigirme hacia Oz por el camino de baldosas amarillas con mis preciosos chapines de rubí...aunque, al final, al igual que en la película, vuelvo a casa porque, como decía Dorothy...

"Se está mejor en casa que en ningún sitio"

lunes, 10 de mayo de 2010

Fotografía I : Alfred Stieglizt

Bien, después de una ausencia blogera más prolongada de lo que había planeado, aquí estoy de vuelta. Después de preestrenar la obra, de volver a Pontevedra y a mi realidad estudiantil, y después de un fin de semana muy productivo pasando apuntes ( no es ironía ) en Santiago con la señora Sara Tato.

El tema elegido para hoy es la fotografía. Después de pasarme todo el fin de semana pasando apuntes sobre historia de la fotografía y teniendo en cuenta que es un tema que me gusta (un punto muy importante este último) he decidido que, de vez en cuando, le dedicaré una entrada a autores que me gusten, que haya estudiado o simplemente que me llamen la atención.


Hoy le toca el turno a Alfred Stieglizt.


"Winter on fifth avenue"

Alfred Stiegliz fue uno de los fundadores del movimiento Photo Secession que nació a principios del siglo XX. Dicha corriente artística buscaba la ruptura con las normas académicas y una nueva visión del mundo mucho más personal.

El fotógrafo estadounidense, durante sus cincuenta años de carrera, trabajó para que la fotografía se considerase una forma de arte al nivel de la pintura y la escultura. En aquella época, la actividad fotográfica estaba en cierto modo “menospreciada” y los fotógrafos no eran considerados artistas ya que se concebía la fotografía como un medio mecánido y fácil para reflejar la realidad.

Aunque en sus comienzos, sus fotografías eran de corte pictorialista progresivamente desarrolló un nuevo estilo y una nueva visión que, posteriormente sería conocida como “fotografía directa”. Esta corriente pretendía establecer una nueva estética basada en las propiedades singulares de la fotografía, tales como la profundidad de campo, el efecto de corte…con el objetivo de obtener resultados a través de medios exclusivamente fotográficos. Los fotógrafos que comenzaron a experimentar esta nueva tendencia capturaban imágenes en exteriores y además permitían que sus modelos posasen por sí mismos, a diferencia de las forzadas posturas de la fotografía pictorialista.

Un buen ejemplo de este tipo de fotografía, es la titulada La cubierta de un barco” y considerada una de las mejores obras del respetado fotógrafo.

Stieglizt buscaba la espontaneidad, lo natural, sin poses ni manipulaciones.

En 1917 conoció a la que, posteriormente, se convertiría en su esposa, Georgia O’Kee, y en la fuente de inspiración de numerosos retratos.

Fue también en esos años cuando comenzó a tratarse el tema del desnudo más allá de la belleza literal, con la intención de alcanzar un carácter impersonal.

Encontramos en la obra del fotógrafo estadounidense una anticipación de lo que después será la fotografía conceptual en su serie “Equivalents”.

Stieglizt abandonó la fotografía en 1937 debido a una enfermedad cardíaca y murió en 1946 a los 82 años de edad. No obstante, a día de hoy, el principal objetivo de Stieglizt ya se ha cumplido, la fotografía es considerada un arte y sus fotografías, verdaderas obras de arte.



miércoles, 7 de abril de 2010

De noches de insonmio

Esta no es ha sido la primera noche en la que no he sido capaz de conciliar el sueño. Y sé que, por desgracia no será la última.

Demasiadas cosas en la cabeza y demasiado inevitable no pensar en ellas.

Hay épocas que resultan especialmente duras de sobrellevar y parece ser que ésta es una de ellas. Muchas veces me planteo que intento abarcar demasiadas cosas, más de las que puedo controlar y que, aunque hasta ahora haya ido bien ,algún día todo esto me superará. Del mismo modo, también pienso que si lo he soportado hasta ahora, ¿por qué ahora iba a fallar? Reconozco que en cierto modo es un descontrol, ya no sólo emocional, sino también físico. La carrera, actuar en un grupo de teatro, dirigir otro… Sarna con gusto no pica, que se dice. No obstante, hoy, en una de las múltiples noches en las que Morfeo se olvida por completo de mi no puedo evitar pensar en todas esas cosas que tengo que hacer y que todavía están pendientes.




Lo que más me preocupa en estos momentos es, sin duda, el teatro. Me gustaría decir que me preocupa más mi examen del día 12, no obstante, eso sería alterar mi orden real de prioridades.

“Medea” de Eurípides, ese es el proyecto que ahora me ocupa. Allá por Verano del 2008 (¡qué lejos suena!) le regalaron un tomo de tragedias griegas a la que, hasta la fecha, ha sido mi compañera entre bambalinas más fiel, Paula. En uno de nuestros múltiples cafés monotemáticos, envueltas en ese universo antiguo lleno de seres mitológicos, en ese contexto en el que los dioses, y los héroes son los protagonistas, nosotras, simples mortales, tomamos una decisión. Decidimos saltar a la piscina aunque no estábamos muy seguras de lo que nos íbamos a encontrar al llegar abajo. Y aquí estamos a 7 de abril del 2010, a sólo 22 días de nuestro preestreno.

Esta vez me ha tocado a mi la tarea de dirigir, algo que yo nunca había hecho antes y que todavía no estoy muy segura de saber hacer. Siempre me he involucrado en los proyectos teatrales en los que he participado de la forma más intensa posible, pero esto es otro cantar. Es otro tipo de responsabilidad y en cierto modo, una carga al tiempo que una satisfacción. Sin embargo, aunque no puedo negar que muchas veces siento miedo e inseguridad, intento ser lo más positiva posible y pensar que, llegado el día, cuando todo haya pasado, cuando los nervios se templen y se conviertan en emociones encima de un escenario todas nuestros miedos e inseguridades ,que no eran más que fruto del respeto que tenemos por el teatro y por aquellas personas que nos han ensañado todo lo que sabemos, habrán merecido la pena.



“Un actor debe trabajar toda su vida, cultivar su mente, desarrollar su talento sistemáticamente, ampliar su personalidad; nunca debe desesperar, ni olvidar este propósito fundamental: amar su arte con todas sus fuerzas y amarlo sin egoísmo”

Konstantín Stanivslaski, actor, director escénico y pedagogo teatral.